Entre la blanca nada y el silencio púrpura de mis tacones sobre el aire.
Aquí estoy sintiendo la epifanía anarquista de los cataclismos sonámbulos de la imaginación.
Pero aunque esté lánguida y transparente en mi presente y en cada una de sus variantes enloquecidas, no estoy.
No estoy más que en los resquicio diminutos del no ser y el ser desbocado de los enseres nimios que no responden.
Quiero ser la perpetua noche bordada en el páramo de tu cintura.
Pero no soy.
Quiero existir como arrebol en las acuarelas de tus ojos.
Pero de color frenesí corpúsculo me extingo.
Aquí me encuentro.
En los finales
En los precipicios
En la incandescente vida
En los peldaños que
me salvan del Silencio, que es
nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario